martes, 14 de noviembre de 2017

21 de octubre

Lo que quiero es tenerte,
un día, entre mis brazos.
Conocer el sabor de tus labios, los otros.
Intentar que nadie se entere,
arrimarme a tu pecho y perdernos.

Pensar que durará para siempre,
estar dentro de ti
trece minutos, no pido más,
escuchando el sonido del placer,
reírme de orgullo por tu orgasmo,
sentir el calor de tu vértice.
Entrar y salir sin control,
no dando paso al olvido.

Tengo urgencia de ti.
Estoy ansioso por verte.

Ando con prisa de besarte otra vez,
morderte un poquito la boca
o contarte un secreto al oído.

miércoles, 9 de agosto de 2017

Con o sin ti

No es justo que me sienta así.

Se me llena el alma de pena,

la cabeza de miedos,

se apaga el ardor,

llega la normalidad.

Se enaltecen las pasiones tristes

y se marchitan las alegres.

Viene el otoño.

Hay hojas en el piso.

Se acumulan,

y luego hace frío.

Ojalá llegue pronto la dicha otra vez.

Ojalá con tu nombre.

Tu apellido.

Tus labios perfectos.

Y tu mirada precisa.

Pero, siendo sincero,

prefiero que llegue sí o sí,

Con o sin ti.

lunes, 27 de marzo de 2017

Carta al otro

Querido idiota:

Te escribo para dejar en claro el infinito desprecio que por ti siento. Diario me dedico algunos minutos a pensar lo molesto y lo indeseable que es ser tú. Y sé que a lo mejor es tonto de mi parte dedicarte tanto tiempo, pero tu insistencia y tu constancia estando presente en la vida de ella es el motivo.

Es tu llamativa soledad y esa incapacidad rampante para tomar riesgos lo que me asegura que somos tan distintos y tan opuestos que permanezco medianamente tranquilo. Pero así, también medianamente incómodo.

Hace un año ya, tuviste la oportunidad de ser y hacer pareja con quien hoy llamo «mi novia» ¡Qué desafortunada decisión la tuya de no querer nada con ella mas que una amistad! ¡Qué desafortunado que hayas sido tú! El mismo idiota que reapareció en la vida de otra mujer con la que yo salía, solo para minar lo que podría haber sido una relación de mucho aprendizaje ¡Qué desafortunado tenerte tan cerca!

Algo bueno has de tener si dos mujeres tan valiosas -con sus respectivas diferencias y complejidades- te han tenido y te tienen por alguien a quien quieren. Seguro lees mucho, dices cosas inteligentes y hasta sonríes amigablemente. Seguro hueles bien. Seguro eres gracioso. Incluso, puedo asegurar que pareces buen amigo. Pero, ya que el motivo de este escrito es sincerarme, tengo que decirte que me pareces mierda en un palo. Voy a aclararte esto, porque no me refiero al coloquial español que refiere a la falta de valor, sino que te significo a través de esa metáfora porque ahí donde te haces presente dejas un halo pasivo-agresivo de desprecio por quien te afecta el ego (algo que relaciono con el mal olor de las heces fecales) y, gracias a ese tibio carisma que te cargas, quién te quiere y te tiene cerca termina por dudar fácilmente de aquellos a quienes tu mal olor señala (terminan embarrados de tu verdad, de tu caca pues).

Ya para terminar solo quiero preguntar qué se siente ¿Qué se siente no tener agallas? ¿Qué se siente estar tan cerca, tan atento, pero también tan lejos de un tipo de cariño específico del que hoy soy objeto por parte de quien en algún momento esperaba tenerte por objeto a ti? ¿Qué se siente no tener sueños en la vida? ¿Qué se siente no poder? ¿Qué se siente ser constantemente indigno? ¿Qué se siente ser tú? No me respondas.

Te saluda,

El novio.

martes, 7 de marzo de 2017

Merecemos un amor

Si es por tragedia,
merecemos un amor imposible.
Si es por ilusión,
merecemos un amor consumado.
Si es por futuro,
merecemos un amor dialogado.
Si es por placer,
merecemos un amor apasionado.
Si es por trascender,
merecemos un amor familiar.

Pero si es por todo lo anterior,
merecemos,
necesitamos,
un amigo, una amiga,
con o sin sexo,
con o sin etiqueta,
pero siempre amistad.

martes, 18 de octubre de 2016

Estoy triste

Tengo una tristeza sostenida,
latente, contrastante,
pequeñita.

No sé si se debe al último desamor,
a la muerte de mi papá en enero,
a que este año no he dirigido ficción,
o al sinsentido de la existencia.

Pero ahí está,
todas las mañanas,
junto a mi desorden.

Entonces pienso,
en mi último desamor,
en la muerte de mi papá en enero,
en que no he dirigido ficción,
en que la vida no tiene sentido,
justo después de que sale el sol.

Me disgusta mi tristeza,
pero me gusta pensar en Alejandra,
en mi papá,
en qué quiero dirigir,
y en que esto de vivir nunca va a tener sentido.

La tristeza pequeñita,
sostenida,
se convierte en ilusión,
y la ilusión en sentido,
y el sentido en nombres propios,
y los nombres propios en pasiones,
y las pasiones en ideas,
y las ideas en conversaciones,
y las conversaciones en momentos,
y los momentos trascienden.

lunes, 15 de agosto de 2016

Así está el más acá hoy


Haces falta por acá.
Hay un pequeño vacío constante
que se hace más grande y desolador
cuando necesito un consejo.



Haces falta, papá.
No hay en el mundo
palabra tan sensata,
mirada tan cariñosa,
manos tan calientes,
como las tuyas.



Quisiera revivirte un ratito,
nomás tantito.

Es egoísta porque mereces descansar
en paz,
como la que quisiste siempre.

Pero vamos,
dejaste en mi manos una vida
y otras más,
sin aviso alguno.



¿Qué hago cuándo la vida duele?
¿Qué mierda hago con la soledad?

¿Por qué sigue importándome tanto ella?
Tú sabrías.
Yo no sé.

No sé nada,
pero estoy vivo.
Tú sabías todo. 
Haces falta, coño.

domingo, 12 de junio de 2016

Epígrafe a Laura

Te escribo a ti, Laura
estos versos.
Estas horas de ciudad errónea,
este merengue sin aspiraciones,
esta salsa guiada,
esta cumbia genética.

Todo esto es tuyo,
porque te pienso.