lunes, 22 de marzo de 2010

Alegría es TÚ

"Por esa mujer,
que se ha metido lentamente en mi corazón,
que, con sólo una mirada, me encantó.
Por ese dolor,
de no tenerla a mi lado para respirar.
Por esa ilusión,
de conquistarla para siempre y sin pensar."

En el ejercicio de inhalar aire vacío si no estas,
encuentro una esperanza al exhalar.
La sangre golpea contra mis venas al verte,
es mi corazón ejerciendo presión por sentirte.
Amena sensación despierta tu sonrisa,
tu baile, tu canto... tu esencia.
Lloras por el antes, en un presente cruel,
yo te ofrezco un futuro dichoso.
Soy Alguien Intensamente Decidido a Amarte,
juntaré mis ganas con mi esfuerzo para convencerte.
Espero que no pese mi falta de experiencia,
o mis nervios, o mis miedos.
Toma en cuenta mi honesto corazón,
mi seguridad y gallardía...
Y recuerda que tu nombre significa alegría.

viernes, 19 de marzo de 2010

Feliz Día Papá

"Enseñarás a volar,
pero no volarán tu vuelo.
Enseñarás a soñar,
pero no soñarán tu sueño.
Enseñarás a vivir,
pero no vivirán tu vida.
Sin embargo…
en cada vuelo,
en cada vida,
en cada sueño,
perdurará siempre la huella
del camino enseñado."

Madre Teresa De Calcuta

Cuán ciertas son las palabras de Teresa. Hoy me encuentro a muchos miles de kilómetros de distancia de aquel que me enseñó, de la persona que, desde que decidió darme la vida, ha entregado la suya por la mia. Ese hombre se llama Alberto, José Alberto y es mi padre.

Recuerdo que una vez me preguntaron que quién era el "Gran Arquitecto del Universo", mi respuesta fue clara: Mi Padre. Dirán muchos que soy hereje o profano por comparar una definición que la gente suele atribuirle al Creador con un hombre. Me gusta saber que, piensen lo que piensen, yo estoy seguro que Mi Viejo es ese Gran Arquitecto. Él construyó, a base de trabajo, sudor y esfuerzo (literalmente), un Universo para mi. Se encargó de darme una infancia sana, llena de alegrías, enseñanza, esperanza y confianza. Y es que se me llenan de lágrimas los ojos cuando recuerdo esas tardes de comida en aquel añorado departamento en Alto Obrajes, esas tardes en que le mordía las manos hasta que su gesto de risa tierna se convertía en un dolorcito agudo pero agradable al saber que era su hijo quien molestaba, esas tardes en que me abrazaba de su pierna haciendo que me arrastrara hasta la puerta mientras le rogaba que no vuelva al trabajo... pero hay una experiencia que llena de manera especial mi memoria, el día que llegó con mis primeros guantes de portero. Yo estaba sentado en su cama -que estaba cubierta con un edredón de flores y detalle verdes a los costados- en cuanto él llegó me paré sobre la cama esperando lo que tanto le había pedido y si, allí estaban... unos guantes de arquero que tenían detalles rojos y azules, llevaban el número 1 en la contrapalma. Lo importante de aquel regalo fue lo que significaba, el apoyo incondicional que hasta hoy me ha dado. Fui creciendo y en vez de ayudarme (por no decir "hacerme") en los trabajos manuales (cartulinas, maquetas, etc.) de la escuela, pasó a recomendarme lecturas, ayudarme a guionizar mis participaciones públicas, platicar de política o de mujeres. Pero no todo era color de rosa, como buen hijo me equivoqué, me equivoco y me equivocaré. "Acompáñame al mercado"... yo sabía que esas palabras, cuando salían de su boca, significaban "Quiero darte un consejo", ¡y qué consejos!, ¡y cómo los extraño! Hoy siempre que cometo un error elevo mi mirada al cielo intentando escuchar lo que él me diría y lo logra, es su voz tranquila, certera y profunda la que suena en mi cabeza.


Gracias Papá, gracias por darme vida, por moldearme, por sentirme, por abrazarme, por besarme. Gracias por tu consejo, tu paciencia, tus enojos. Gracias por tu cultura, por tu ejemplo... eso es, TU EJEMPLO. GRACIAS PORQUE, LEJOS DE QUE SEA UNA REALIDAD INMEDIATA, ESTOY SEGURO QUE SERÉ UN BUEN PADRE. Gracias porque, con tu lucha diaria, hoy puedo vivir, estudiar, realizar mis sueños. Gracias por entregarme una vida llena de alegrías, por acompañarme en mis tristezas, por estar acá aunque esté allá.


TE AMO PAPÁ... TE EXTRAÑO PAPÁ... TE NECESITO PAPÁ.




Luis Hernán