jueves, 13 de mayo de 2010

Tres días tardé...

Tardé tres días.
Tres días tardé.
En escribir estas lineas que,
al final,
son nada frente a todo tu amor.

"En la amarga lejanía",
un poeta dijo.
"Te extraño, necesito y amo"
Lo dice este poeta, tu hijo.

Tu recuerdo diario
acicalando el exilio
en esta patria tuya,
que hoy es mia.

Caricias, besos,
pesan más en mi memoria,
regaños y consejos,
me llevarán a la gloria.

"Entregar" te define,
en los tres tiempos del verbo.
La vida entera diste,
para forjar mi ser.

Perdón.
Mil veces perdón.
Toma en cuenta que estoy lejos.
Abluciona, absoluciona,
sanemos la relación.

Nunca me cansaré de decirlo,
repetirlo es un honor,
un placer,
es goce total:
TE AMO MADRE MIA,
con todo mi corazón.



¿Soy?

"Me asomé girando la cabeza lado a lado.

Descubrí que la noche no es tan oscura.

Sólo necesité apagar la luz.

En ese momento, se encendió la luna."

Piensa en mi.
Piensa mucho en mi.
Piensa tanto en mi, cánsate de pensarme.
Piensa en mi.
Piensa en mi como yo pienso en ti.
Pienso en ti.
Pienso en ti tanto, que ya no pienso en mi.
Si tu no piensas en mi.
¿Soy?

lunes, 3 de mayo de 2010

No es más...

Esto no es más que una aventura... No vino de ningún lado y a ningún lado se irá.

Como siempre, es el tiempo el que traiciona y el espacio el que se equivocó al acomodarnos. Contra eso ¿Quién lucha? Nadie. Nos incomoda.

Suelo dejar las historias sin final para no hacer bien ni mal a nadie. Dejo que el universo, si es que se enteró, decida, con la esperanza de que conspire a mi favor, pero consciente de que muchas veces la esperanza sólo alarga la agonía del hombre.