domingo, 2 de octubre de 2011

Pero nada de esto importa

Y me senté frente a tu belleza.

Observé tus ojos.

Son grises tus ojos celestes.

Son grises.

¿O son verdes?

No sé de qué color son,

pero me gustan tus ojos.

Me gusta la sombra de tus

cuidadas pestañas

sobre tus ojos verdes,

sobre tus ojos celestes,

sobre tus ojos grises,

sobre tus ojos.



Me gusta también el largo

de tu terso cuello,

el contraste de tus labios

con tus rasgos finos.

Me gusta tu cabello claro,

tu cabello rubio

o castaño.



Me gusta haberte conocido

en pijama,

debatiendo a Rulfo.

Me gusta que toques el piano,

me gusta tu voz insegura,

pero firme.



Me gustas tú,

me gustas.



Pero nada de esto importa,

porque no te gusta la pizza.